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Así funciona este dron con inteligencia artificial que puede matar mosquitos

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Drones, sensores e inteligencia artificial: la tecnología detrás de un cazamosquitos

Típico: estás tranquilamente tumbado y escuchas el sonido de un mosquito volando cerca de tu oído. En lugar de coger el insecticida o intentar verlo para matarlo, un pequeño dron despega, lo detecta, calcula su trayectoria y lo persigue para exterminarlo.

Parece ciencia ficción. Pero en 2026 ya existe un prototipo que intenta hacerlo realidad.

La empresa estadounidense Tornyol ha desarrollado un microdron de apenas 40 gramos diseñado para detectar y perseguir insectos voladores. En una demostración pública, el sistema consiguió localizar y derribar una polilla en pleno vuelo.

Si estudias informática, SMR o Inteligencia Artificial, lo interesante de esta noticia no es que un dron pueda acabar con un insecto. Es todo lo que tiene que ocurrir detrás de esto para conseguirlo. ¡Atento porque te contamos TODO!

¿Cómo funciona un dron con inteligencia artificial?

El proyecto de Tornyol combina diferentes tecnologías que, por separado, ya conocemos, pero que juntas crean un sistema bastante curioso. El dron necesita saber tres cosas:

  1. Dónde está el insecto.
  2. Hacia dónde se está moviendo.
  3. Cómo interceptarlo.

Para conseguirlo, el sistema utiliza sensores, micrófonos y procesamiento de señales para detectar las características del vuelo del insecto.

En lugar de depender necesariamente de una cámara, esta tecnología utiliza información relacionada con el sonido y el movimiento de las alas.

La estación base cuenta con un sistema de sonar y numerosos micrófonos capaces de detectar pequeños movimientos a distancia. El sistema puede analizar la señal recibida y determinar la posición del objetivo en el espacio.

Aquí empieza a aparecer algo que probablemente te resulte familiar si estudias informática: datos → procesamiento → decisión → acción.

Es decir, el dron no está simplemente volando. Está recibiendo información del entorno, procesándola y tomando decisiones automáticamente.

La IA es la que convierte los datos en decisiones

Detectar un objeto es una cosa. Saber qué hacer con él es otra.

Un sistema inteligente puede analizar diferentes características de la señal obtenida para determinar qué tipo de insecto está volando.

Por ejemplo, el patrón producido por las alas de un mosquito no es exactamente igual al de una abeja o una polilla.

Esto abre la puerta a sistemas capaces de diferenciar objetivos y decidir cuáles deben perseguir y cuáles deben ignorar.

Aquí entra en juego la inteligencia artificial y el machine learning.

En otras palabras, la IA puede aprender a identificar patrones dentro de grandes cantidades de datos.

En este caso, esos datos pueden proceder de señales, sonidos, movimientos o imágenes.

Y después llega la parte realmente complicada: que el sistema responda en tiempo real.

El verdadero reto: tomar decisiones en milisegundos

Un mosquito no se queda quieto esperando a que un algoritmo termine de calcular. Éste puede cambiar de dirección constantemente.

Por eso, un sistema de este tipo necesita procesar información rápidamente, calcular posiciones y modificar la trayectoria del dron prácticamente al instante.

Es un problema de tiempo real.

Podemos imaginar el proceso así: Sensor → datos → procesamiento → algoritmo → decisión → movimiento

Y el ciclo vuelve a empezar continuamente.

Esto requiere una combinación de electrónica, programación, procesamiento de señales, sistemas embebidos y algoritmos.

Por eso esta tecnología resulta especialmente interesante desde el punto de vista de la informática.

¿Qué tiene que ver todo esto con estudiar SMR?

Un estudiante de Sistemas Microinformáticos y Redes (SMR) puede encontrarse con muchos de los fundamentos que existen detrás de una tecnología como esta.

SMR no consiste únicamente en montar ordenadores.

Durante el ciclo se trabajan áreas como el hardware, los sistemas operativos, las redes, la seguridad informática, los servicios en red y la programación en Python.

Y todos esos conocimientos forman parte del ecosistema tecnológico que permite construir soluciones inteligentes.

Hardware

El dron necesita componentes físicos capaces de captar información y ejecutar determinadas tareas.

Procesadores, sensores, sistemas de comunicación y elementos electrónicos forman parte de la infraestructura.

Redes y comunicaciones

Si diferentes dispositivos tienen que intercambiar información, necesitamos comunicación entre ellos.

En una solución real podrían intervenir redes inalámbricas, protocolos de comunicación, servidores o sistemas en la nube.

Programación

El hardware por sí solo no sabe qué hacer. Necesita software.

La programación permite controlar dispositivos, procesar información y automatizar comportamientos.

Seguridad informática

Y hay otro elemento que muchas veces olvidamos.

Cuando tenemos dispositivos conectados y capaces de actuar de forma autónoma, la seguridad también importa.

  • ¿Qué ocurriría si alguien consiguiera acceder al sistema?
  • ¿Podría modificar su comportamiento?
  • ¿Podría interceptar los datos?

Cuanto más inteligentes y conectados son los dispositivos, mayor es también la importancia de protegerlos.

¿Y qué tiene que ver con IA y Big Data?

Un sistema inteligente necesita datos. Y cuantos más datos recibe, más posibilidades existen de analizarlos, encontrar patrones y mejorar los modelos.

El curso de especialización de Inteligencia Artificial y Big Data trabaja precisamente con tecnologías relacionadas con la programación de IA, machine learning, sistemas Big Data y análisis de grandes volúmenes de información.

Imagina, por ejemplo, que un sistema registra miles de vuelos de insectos.

Podría almacenar información como:

  • Velocidad de desplazamiento.
  • Dirección.
  • Patrón de movimiento.
  • Frecuencia del aleteo.
  • Tamaño estimado.
  • Distancia respecto al dron.
  • Trayectoria seguida.
  • Resultado de la persecución.

Todos esos registros son datos.

Y los datos pueden convertirse en información útil.

Un modelo de machine learning podría utilizar esos registros para mejorar la identificación de diferentes especies o predecir determinados patrones de movimiento.

Lo realmente interesante de esta noticia…

Sin duda: la tecnología que existe detrás; ya que el mismo concepto puede aplicarse a otros problemas.

Por ejemplo:

Agricultura inteligenteInspección industrialProtección ambiental
Drones capaces de detectar anomalías en cultivos y ayudar a identificar zonas que necesitan atención.Sistemas autónomos que revisan instalaciones y detectan anomalías.Drones que recopilan información sobre determinados espacios naturales.
LogísticaSeguridadControl de plagas
Vehículos autónomos capaces de desplazarse y tomar decisiones en función del entorno.Sistemas capaces de detectar determinados eventos o comportamientos.Drones y sensores que permiten localizar zonas donde existe una concentración elevada de determinados insectos.

De hecho, esto último ya está ocurriendo en España.

En agosto de 2026, la Diputación de Sevilla anunció aplicaciones con drones para realizar tratamientos contra mosquitos en unas 500 hectáreas, dentro de las actuaciones de vigilancia y control relacionadas con el virus del Nilo Occidental.

Es decir, los drones no son solamente una curiosidad tecnológica.

Ya forman parte de determinadas estrategias de control y vigilancia.

Y aquí aparece otra tecnología: la visión artificial

El dron de Tornyol utiliza un enfoque basado en sensores y señales, pero existen otras alternativas.

En 2026 también se han presentado sistemas que combinan cámaras, LiDAR, inteligencia artificial y algoritmos de procesamiento de señales para detectar mosquitos en pleno vuelo.

La visión artificial permite que una máquina interprete información visual.

Por ejemplo: Cámara → imagen → algoritmo → identificación → decisión

Esto es fundamental en vehículos autónomos, robots, sistemas de seguridad, industria y multitud de aplicaciones actuales de IA.

Y plantea una pregunta interesante:

¿Llegaremos a un punto en el que los robots puedan identificar cualquier objeto de su entorno y decidir qué hacer con él?

Pero todavía estamos lejos de tener un «cazamosquitos perfecto»

Hay que diferenciar entre un prototipo tecnológico y un producto completamente maduro.

La demostración pública de Tornyol consiguió derribar una polilla, pero eso no significa que el sistema haya demostrado eliminar mosquitos a gran escala en cualquier entorno.

Los mosquitos son más pequeños y presentan patrones de vuelo especialmente difíciles de seguir. Por eso todavía existen importantes retos técnicos.

También aparecen cuestiones de seguridad y medioambientales:

  • ¿Qué especies debería identificar el sistema?
  • ¿Qué ocurre si confunde un mosquito con otro insecto?
  • ¿Dónde debería utilizarse?
  • ¿Puede un sistema autónomo actuar sin supervisión humana?

Estas preguntas son importantes porque la tecnología no consiste solamente en conseguir que algo funcione. También hay que conseguir que funcione de forma segura, fiable y responsable.

De montar ordenadores a desarrollar tecnología inteligente

Esta noticia demuestra algo importante para cualquier estudiante que esté pensando en estudiar informática: Las diferentes ramas de la tecnología están cada vez más conectadas.

Un proyecto aparentemente tan extraño como un dron cazamosquitos puede necesitar conocimientos de:

  • Hardware.
  • Redes.
  • Programación.
  • Sensores.
  • Procesamiento de datos.
  • Inteligencia artificial.

Por eso empezar con una formación como SMR puede ser una excelente forma de construir una base técnica en sistemas, hardware, redes y soporte informático.

Y para quienes quieran avanzar hacia perfiles más especializados, la formación en IA y Big Data abre la puerta al desarrollo de modelos inteligentes, análisis de datos y soluciones basadas en machine learning. 

La conclusión es sencilla: quizá hoy estudies cómo funciona una red y mañana estés trabajando con sistemas capaces de tomar decisiones de forma autónoma.

¿Quieres convertir tu curiosidad por la tecnología en una profesión?

Si noticias como esta te hacen pensar «quiero saber cómo funciona esto por dentro», probablemente tengas delante un sector con muchas posibilidades.

En FP Euroformac puedes comenzar tu recorrido tecnológico con el Grado Medio en Sistemas Microinformáticos y Redes (SMR), aprendiendo desde hardware, sistemas operativos y redes hasta seguridad informática y programación en Python. Además, el centro cuenta con formación práctica, instalaciones tecnológicas y un Sprint Program con skills y certificaciones adicionales.

Y si tu objetivo está más cerca de la inteligencia artificial, los datos y el machine learning, FP Euroformac también ofrece el Curso de Especialización en Inteligencia Artificial y Big Data, con formación práctica en modelos de IA, aprendizaje automático, programación y Big Data.

IA y Big Data es una especialización de Grado Superior, por lo que el acceso depende de contar previamente con una titulación de FP de Grado Superior u otra vía de acceso contemplada oficialmente.

Si quieres empezar desde la base y construir tu perfil tecnológico paso a paso, puedes conocer la propuesta formativa de FP Euroformac y descubrir qué itinerario encaja mejor contigo.

Porque detrás de un dron que persigue un mosquito hay mucho más que un dron.

Hay informática, datos, programación, redes e inteligencia artificial. Y detrás de todas esas tecnologías hay profesionales que primero tuvieron que aprender cómo funcionan.

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